La Gran Misión Evangelizadora de la Diócesis de Garagoa nace como un camino de renovación espiritual, pastoral y misionera en preparación a la celebración de los 50 años de creación de nuestra Iglesia Particular. Más que una programación de actividades, esta misión quiere convertirse en una verdadera experiencia de encuentro con Jesucristo vivo, despertando nuevamente el ardor evangelizador en sacerdotes, religiosos, seminaristas y laicos, para salir al encuentro de cada familia, de cada comunidad y de cada corazón.

Inspirados en el lema:
“Con Cristo en el corazón; del altar a la misión”, la Diócesis emprende este gran itinerario misionero recorriendo las 34 parroquias que conforman el territorio diocesano. Será un tiempo de gracia en el que la Iglesia saldrá casa a casa, persona a persona y corazón a corazón, anunciando la alegría del Evangelio, fortaleciendo la fe y renovando la gracia del Bautismo y de la Eucaristía.

La misión inicia solemnemente con la apertura general en la Catedral y comienza su recorrido pastoral en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Chivor, primera comunidad que acoge este impulso evangelizador. Desde allí, el fuego del Espíritu Santo irá iluminando cada rincón de la diócesis, visitando sucesivamente las parroquias de Zetaquira, La Capilla, Tibaná, Guayatá, San Eduardo, Macanal, Rondón, Sutatenza, Somondoco, Los Cedros, Ramiriquí, Santa María, Berbeo, Pachavita, Úmbita, Santa Teresa y Horizontes, Campohermoso, Tenza, Icabuco, San Luis de Gaceno, Páez, Chinavita y Fátima, las parroquias de Garagoa, Jenesano, Nuestra Señora del Carmen de Ramiriquí, Guateque, Almeida y finalmente la Parroquia de San Joaquín en Miraflores, donde culminará este gran peregrinar misionero por las comunidades parroquiales.

Cada semana misionera será una oportunidad para:

  • Fortalecer la vida sacramental.

  • Renovar los procesos de evangelización.

  • Impulsar la misión permanente.

  • Reavivar la espiritualidad familiar.

  • Motivar a niños, jóvenes y adultos en el discipulado misionero.

  • Promover la comunión eclesial y el sentido de pertenencia diocesano.

Durante este itinerario también tendrán un lugar especial el Congreso Eucarístico, como centro espiritual de toda la misión, y la celebración del aniversario de los 50 años de creación de la Diócesis de Garagoa, momento para dar gracias a Dios por tantas semillas de fe sembradas a lo largo de la historia.

Finalmente, todo este camino desembocará en el gran Congreso Misionero, signo visible de una Iglesia viva, en salida y animada por el Espíritu Santo. Allí se recogerán los frutos espirituales y pastorales de esta experiencia evangelizadora, renovando el compromiso de seguir anunciando a Cristo con alegría y esperanza.

La Gran Misión Evangelizadora quiere dejar una huella profunda en la vida de la diócesis: una Iglesia más cercana, más fraterna, más orante y más misionera, que bajo la protección de la Virgen del Amparo, primera misionera y reina de la paz, continúe caminando con fe hacia el futuro.