SENTIDO Y VALOR DE LA PASCUA.


“Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza a gloria de la Víctima propicia de la Pascua” (de la secuencia de Pascua).

 

Con toda la Iglesia los fieles cristianos celebramos, cantamos y vivimos en este mes y en el siguiente, la fiesta de la Pascua, que es la cumbre de nuestras fiestas, el fundamento de nuestra fe, la cima de nuestra esperanza. Sin embargo, puede resultar muy extraño, pero al mismo tiempo, muy común, que muchos de nuestros fieles no entiendan este término y este misterio. En este artículo quiero presentar una reseña de su significado e interpretación de la Pascua.

 

¿Qué significa este rito? (Ex 12, 26). Esta pregunta, que se repite al comienzo de la cena pascual judía, acompañará la historia de la celebración de la fiesta, que los padres debían explicar a los hijos. Lo mismo vale para los cristianos y todo padre de Familia debe saber y entender bien qué es la Pascua, de modo que la pueda explicar y hacer comprensible a sus hijos. Aquí algunas orientaciones para comprender el sacro-santo misterio de la pasca. 

 

1.      Interpretación Teológica o Teocéntrica.Y cuando os pregunten vuestros hijos: ¿Qué significa para Ustedes  este rito?, responderán: Este es el sacrificio de la Pascua de Yahvé, que pasó de largo por las casas de los israelitas en Egipto cuando hirió a los egipcios y salvó nuestras casas” (Ex 12, 26-27). La Pascua se describe como la noche en la que Dios se manifestó contra los egipcios y protegió a Israel. La  Pascua recuerda, en primer lugar, “el paso de Dios”, la acción de Dios que “pasa por encima”, o que pasa de largo preservando o protegiendo las casas de los judíos, que han sido marcadas con la sangre de la víctima inmolada, mientras hiere las de los egipcios. El contenido, o el acontecimiento, que la Pascua conmemora es, pues, el paso salvífico de Dios por entre las familias hebreas. Para ellos es Pascua, porque Dios pasó. El protagonista es Dios, que pasa causando la salvación.

 

2.      Interpretación antropológica o antropocéntrica. El libro del Deuteronomio, y en algunos textos del libro del Éxodo, desplazan la atención a la salida de Egipto y el paso del pueblo a través del mar Rojo, interpretándola como el paso de la esclavitud a la libertad (Dt 16 y Ex 13-15). Aquí se cambia totalmente de perspectiva: el protagonista o el sujeto de la Pascua: ya no es Dios el que pasa y salva, sino que es el hombre, o el pueblo, quien pasa y es salvado. Se trata de dos respuestas que no son excluyentes sino complementarias. En efecto, también en esta segunda perspectiva, el hombre es visto como dependiente de Dios; el éxodo es para la alianza del Sinaí. Se trata por ello de una liberación religiosa, no política. El pueblo es liberado para servir a Dios como lo pidió tantas veces por boca de Moisés: “Deja libre a mi pueblo para que me sirva” (Ex 4,23; 5, 1).

 

3.      Interpretación alegórica o simbólica. La Pascua celebra el paso del hombre de la esclavitud a la libertad, de la muerte a la vida, del hombre viejo al hombre nuevo. La pascua es ante todo el recuerdo de la pasión del señor, es la Pascua del Señor (Ex 12,11) y no la pascua del pueblo; el nombre de Pascua, en efecto, deriva de pasión; por esto se llama "Pascua del Señor", porque no fue el pueblo, sino el Señor quien fue inmolado en la Pascua, como figura del cordero”.  Mas para aquellos que están acostumbrados a transformar las cosas narradas en alegoría, la fiesta del Paso significa la purificación del alma” (Filón de Alejandría). La Pascua significa el paso de toda pasión humana hacia lo divino. Emigración, éxodo, paso, salida: son imágenes de gran resonancia espiritual, especialmente si se conciben en el trasfondo de aquella mentalidad bíblica que ve en la emigración de Abraham, y en la emigración de Israel, “Mi padre era un arameo errante...” (Dt 26,5; 1 Cro 29,15), que se  prolongará, y en el Nuevo Testamento, es presentado como un pueblo de peregrinos y forasteros (Hb 11, 13¸1 P 2,11).

 

4.      De la Pascua judía a la Pascua cristiana. ¿Cuándo comienza a existir una fiesta cristiana de Pascua? Después de la muerte y resurrección de Jesús, la comunidad cristiana primitiva siguió subiendo a Jerusalén para celebrar la Pascua, pero no ya con los demás judíos que celebraban la fiesta anual de los hechos del éxodo, sino más bien como recuerdo de la muerte de Cristo en la cruz. Cuando san Pablo exhorta a “celebrar la fiesta” (1 Co 5,8), quizás ya está haciendo referencia a la fiesta de la Pascua cristiana. El punto de encuentro entre las dos pascuas fue, el hecho que Cristo murió y resucitó en Jerusalén, durante la celebración de la Pascua judía. Jesús selló la nueva alianza con su sangre derramada en la cruz, este acto de amor supremo no solo superó los sacrificios del antiguo testamento, sino que cambió el sentido de la pascua. Esta alianza es nueva porque inaugura una nueva condición de comunión entre el hombre y Dios (Hb 9,12); además es nueva y mejor que la antigua porque el Hijo en la cruz se entrega a sí mismo y a cuantos lo reciben les da el poder de ser hijos del Padre (Jn 1, 12; Gal 3, 26).

 

5.      La Pascua es el paso, de la muerte a la vida. San Agustín recoge la doctrina de las dos concepciones del Antiguo Testamento: una Pascua teológica, basada en la idea de inmolación; y una Pascua antropológica, basada en la idea de la liberación y precisa el misterio. Las dos visiones expresan los dos protagonistas y los dos polos de la salvación: la iniciativa de Dios y la respuesta del hombre, gracia y libertad. La Pascua es ante todo un don de Dios, pero también, es una conquista del hombre, por eso, llegó a decir: “Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti”. San Ambrosio fue quien inició a predicar que la Pascua indicaba, el paso del hombre de los vicios a la virtud, de la culpa a la gracia. Jesús mismo anunció a los discípulos de Emaús: ¿No era necesario, pues, que el Cristo padeciese estas cosas y que así entrase en su gloria? (Lc 24, 26) y las palabras de Pablo: Es necesario sufrir muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios (Hch 14, 22). Pasión y resurrección del Señor, ésta es la verdadera Pascua.

 

6.      La pascua es la resurrección del Señor. La pascua es la fiesta principal y más importante de los cristianos. Es la festum festorum, la fiesta de las fiestas, el corazón del año litúrgico. La pascua conmemora la Resurrección del Cordero Inmolado: Jesucristo. Manifiesta la victoria ganada en la Cruz por Jesús sobre el pecado y sobre la muerte, ¿Dónde está muerte, tu victoria?, ¿Dónde está muerte, tu aguijón? (1 Cor 15,55). En la Resurrección del Señor se sintetizan todas las demás realidades, manifestadas de modo simbólico en el antiguo testamento. Como se canta en la liturgia de loas horas: “Es la Pascua real, no ya la sombra, la verdadera Pascua del Señor; la sangre del, pasado es sólo un signo, la mera imagen de la gran unción”.

 

Esta pascua la vivimos y la celebramos en la fe y es el centro de nuestra fe, por eso exclama san Pablo, “Si Cristo no ha resucitado, vacía es nuestra predicación, vacía también su fe… están todavía en sus pecados” (1 Cor 15,14.17). También celebramos y vivimos la Pascua mediante el Bautismo y cada uno de los sacramentos.

 

P. Saúl Efren Cruz Torres.